Comer carne produce un costo en el medio ambiente que las generaciones futuras se verán forzadas a pagar.

La tierra:

De toda la tierra destinada a la agricultura en Estados Unidos, el 87 por ciento es utilizado para alimentar a animales criados para comida. Eso es el 45 por ciento de toda la tierra en Estados Unidos.

El agua:

Más de la mitad del agua que se consume en Estados Unidos está destinada a los animales de la industria alimenticia. Se necesitan 2.500 galones de agua para producir una sola libra de trigo. Una dieta vegetariana requiere 300 galones de agua por día, mientras que una dieta carnívora requiere más de 4.000 galones de agua por día.

La polución:

Los animales destinados a ser convertidos en comida producen 130 veces más excremento que el de toda la población humana; o sea, ¡87.000 libras por segundo! Gran parte de los desperdicios de las granjas industriales y mataderos van a parar a los ríos.

La energía:

Producir tan sólo una hamburguesa requiere suficiente petróleo para manejar un automóvil pequeño por 20 millas y suficiente agua para 17 duchas.

La deforestación:

¡Cada vegetariano salva un acre de árboles por año! Las selvas tropicales también están siendo destruidas para proveer de pastizajes al ganado. Cincuenta y cinco pies cuadrados de selva húmeda podrían ser arrasados para producir una libra de hamburguesa.

Los recursos:

En Estados Unidos, los animales criados para ser comida son alimentados con más del 80 por ciento del maíz producido y más del 95 por ciento de la avena. Solamente el ganado mundial consume una cantidad de alimentos equivalentes a las necesidades calóricas de 8.700 millones de personas: más que toda la población humana del mundo.

Fuente: PETA