Los principios activos de muchas plantas actúan como agentes inmunológicos, y previenen y tratan enfermedades contagiosas sin efectos secundarios.

Existen plantas que se caracterizan por su actividad estimulante, como el ginseng o el eleuterococo. Otras se denominan adaptógenos, porque nos ayudan a adaptarnos al medio. Curiosamente, se trata de especies que en su hábitat se enfrentan a condiciones muy duras de supervivencia y que han tenido que desarrollar mecanismos biológicos de adaptación que luego, en parte, se transfieren a quien las toma. También existen plantas puramente inmunoestimulantes, desprovistas de esta capacidad adaptógena, y entre ellas la gran representante es la equinácea. Estas plantas se recomiendan en personas que tienen enfermedades víricas de repetición, como faringitis o resfriados, y está en estudio su efectividad en enfermedades con inmunodeficiencia, como el sida o la tuberculosis.

La equinácea, sin embargo, no es la única planta inmunoestimulante, ya que estudios franceses hablan de la actividad estimulante que tienen las hojas del grosellero negro; mientras que los chinos y los indios utilizan plantas más exóticas como la whitania o la shizandra.

UN SISTEMA MUY INTELIGENTE

La influencia de las emociones sobre el sistema defensivo está comprobada. Un estado de ánimo bajo o una decepción amorosa suele disminuir la resistencia a las enfermedades. Los estudios han puesto en evidencia el impacto de los shocks psicológicos -estrés, una pérdida o un divorcio- sobre los trastornos inmunitarios.

Muchas veces las enfermedades se instalan en nuestro cuerpo porque no tenemos el sistema inmunitario en condiciones, ya sea por una alimentación poco adecuada, por el tabaco, el alcohol, el consumo de fármacos o el sedentarismo.

El sistema inmunológico lo conforman tanto un conjunto de diferentes células y humores (macrófagos, linfocitos y inmunoglobulinas), como un sistema de transporte y distribución de estas sustancias, el sistema linfático. Este “pequeño-gran ejército” se activará al detectar alguna presencia extraña en el cuerpo, enviará sus “tropas” e intentará destruir aquello realmente dañino. Las enfermedades en las que el sistema inmunológico tendrá una intervención más marcada serán las de tipo infeccioso.

ESPECIES VEGETALES PARA CADA PROBLEMA

La medicina convencional ofrece una variada gama de productos para mitigar los efectos de los estados gripales, desde antihistamínicos para frenar el goteo nasal, a expectorantes para despejar las vías respiratorias; supresores de la tos, como la codeína; analgésicos para combatir el dolor de cabeza e incluso antibióticos en caso de infección. Pero estos remedios no son siempre bien tolerados e interfieren en la reacción natural del sistema inmunitario. Una buena alternativa son las plantas medicinales, que permiten aliviar los síntomas con eficacia y de manera menos agresiva, ya que su ingestión no produce los efectos secundarios que provocan algunos fármacos.

A continuación le presentamos una lista de enfermedades y síntomas gripales comunes, y sus respectivas indicaciones fitoterapéuticas...

FARINGITIS Y CONGESTIÓN NASAL

Plantas útiles: eucalipto, llantén mayor, lavanda, romero y otra planta expectorante como la manzanilla de Mahón o abrótano hembra.

Propiedades: expectorantes, antiinflamatorias, analgésicas y balsámicas.

Preparación: vierta dos cucharadas soperas de la mezcla por medio litro de agua. Deje hervir cinco minutos. Después de dejar reposar diez minutos, cuele y dispóngalo en dos tazas de boca ancha.

Aplicación: se puede aspirar el vaho o realizar un baño nasal, sumergiendo la nariz en la infusión y respirando por la boca. Otra posibilidad es hacer gárgaras. En este caso, agréguele a la infusión diez gotas de zumo de limón y 20 gramos de propóleos.

Frecuencia: los vahos, antes de acostarse, hasta empezar a sudar. El baño y las gárgaras, dos o tres veces al día.

TOS SECA

Plantas útiles: llantén, flor de saúco, flor de amapola, flor de malva, tusílago, pulmonaria, pinabete y regaliz.

Propiedades: el llantén es expectorante; las flores de saúco bajan la fiebre; el tusílago y la pulmonaria ejercen un efecto antiinflamatorio; y la amapola relaja los músculos.

Preparación:
combine diez gramos de estas hierbas con una cantidad doble de tusílago y pulmonaria, en una proporción de una cucharada sopera de la mezcla por cada vaso de agua. Deje hervir dos minutos y guarde en un termo.

Aplicación: tómelo en infusión.

Frecuencia: pequeñas cantidades repartidas a lo largo del día.

SEQUEDAD NASAL

Plantas útiles: lavanda, gordolobo, manzanilla, romero, brotes de pinabete y eucalipto.

Propiedades: expectorantes, balsámicas y antiinflamatorias.

Preparación: sumerja veinte gramos de la mezcla (hierba seca) en un recipiente con aceite de oliva de calidad, y caliente a baño maría, hasta que el agua hierva. Deje reposar y, una vez frío, cuele y guarde en un frasco de vidrio translúcido.

Aplicación: con unos isopos dé unos toques en cada cavidad nasal, mientras inhala suavemente.

Frecuencia: tres veces al día.

AMIGDALITIS

Plantas útiles: el ajo y limón son un recurso muy eficaz, por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias. Se puede tomar en zumo o hervido.

Preparación: machaque dos dientes de ajo y vierta el zumo caliente de limón. Para endulzar se puede agregar miel. La otra fórmula consiste en utilizar la mitad de un limón partido transversalmente, y pinchándolo con un tenedor, se mantiene por la parte de la corteza sobre el fuego de una hornilla, hasta que en la parte superior se forme espuma. Luego se exprime en un vaso y, si lo desea, puede agregar una cucharada de postre de miel.

Aplicación: tome a sorbos pequeños, aunque los primeros sean muy picantes.

Frecuencia: tres tazas al día.

AFONÍA

Plantas útiles: malvavisco y erísimo o hierba de los cantores.

Propiedades: el malvavisco protege las mucosas, y el erísimo tiene efecto balsámico.

Preparación: prepare una infusión con una cucharada sopera de raíz de malvavisco, otra de erísimo y diez trozos de junco de río (Holoschoenus romanus) en medio litro de agua. Hierva diez minutos y, tras colarlo, guarde en un termo.

Frecuencia: tome cuatro tazas espaciadas a lo largo del día (cada tres o cuatro horas).

FIEBRE

Plantas útiles: raíz de genciana, flor de saúco, flores de amapola o tomillo.

Propiedades: el saúco es sudorífico, el tomillo, antiséptico y antiespasmódico; y la genciana estimula las defensas y es útil contra la gripe.

Preparación: vierta el contenido de una cucharada sopera de la mezcla de estas plantas secas por cada medio vaso de agua. Hierva la mezcla durante dos minutos y deje reposar cinco más.

Aplicación: caliente en infusión.

Frecuencia: cada tres horas.

PRINCIPALES ACTIVOS DE LAS PLANTAS

VITAMINAS: alfalfa, ginseng, limonero, ortiga mayor, paciencia.

TANINOS: abedul, agrimonia, hamamelis, madraño, nogal, ulmaria.

SAPONINAS: gordolobo, regaliz, saponaria.

MUCÍLAGOS: amapola, gordolobo, llantén mayor, malvavisco, pulmonaria, tusílago.

MINERALES: ajenjo, alcachofa, bolsa de pastor, cola de caballo, diente de león.

GLUCÓSIDOS: aloe, damiana, rosal silvestre, salvia, saúco.

FLAVONOIDES: abrótano hembra, bolsa de pastor, cardo mariano, espino albar.

CULMARINAS: apio, hinojo, meliloto, viburno.

AZÚCARES: arándano, frambueso, madroño, manzano.

ALMIDÓN: avellana, castaña, maíz.

ALCALOIDES: amapola, avena, boldo, hidrastis.

ÁCIDOS ORGÁNICOS: borraja, grosellero negro, onagra, sauce blanco.

ACEITES VOLÁTILES: angélica, caléndula, eucalipto, hipérico, lúpulo, manzanilla, melisa.

ACLARACIÓN

Una gran parte de los medicamentos modernos están basados en componentes aislados de plantas medicinales. Por otra parte, muchas enfermedades podrían ser tratadas con plantas que todavía no han sido exploradas.

Las plantas actúan como verdaderos laboratorios químicos. A partir de dos sustancias inorgánicas como son el agua -que absorben del suelo- y el dióxido de carbono -que captan del aire- son capaces de producir glucosa y almidón a través de un proceso químico llamado fotosíntesis. Esta reacción es posible gracias a un pigmento verde que únicamente se encuentra en las plantas, la clorofila, capaz de captar la energía del sol y transformar la materia inerte en materia viva.