Orégano

Esta planta, muy empleada como condimento de cocina para espolvorear sobre las pizzas y para sazonar diversos guisos, destaca ante todo por su capacidad para devolver el apetito y como ayuda para evitar las flatulencias. Menos conocida es su virtud -en uso externo- para reducir la inflamación de muelas y aliviar otras infecciones de boca y oídos, calmar el dolor de las articulaciones y combatir distintas molestias posturales como la tortícolis.

Remedios:

Infecciones bucales

Mezclamos el contenido de una cucharadita de postre de sumidades de orégano, por una cucharada sopera de cada una de las plantas siguientes: malvavisco y erísimo Sisymbrium officinale, también llamado hierba de los cantores. Lo hervimos durante 10 minutos con azúcar cande. Una vez colado, procuraremos hacer vahos de manera frecuente, cada dos horas, bien caliente, pero durante poco rato.

Enjuague para la boca

Ideal como calmante contra dolores dentales, basta con preparar un cocimiento con dos cucharadas de orégano y mejorana por taza de agua, hervirlo cinco minutos, filtrar y hacer un enjuague cada mañana.

Indicaciones:

Otitis, sinusitis, odontalgias, dolores articulares, úlceras cutáneas, faringitis, bronquitis, asma, neuralgias, jaquecas, dolores musculares y reumáticos, espasmos gastrointestinales, inapetencia, dolores menstruales.

Presentación:

Infusión, tintura, extractos secos y fluidos, aceite esencial y linimento. Como especia y condimento de cocina.