Pela y corta un calabacín, mételo en una cazuela y cúbrelo de agua (si prefieres, puedes añadir una patata). Deja cocer una media hora hasta que esté blando. Una vez cocinado, añade un quesito fundido, dos cucharadas de crema de leche y licúa los ingredientes junto con 4 ó 5 cucharadas del agua de cocción. Una vez lista la crema, agrégala a los fideos que habitualmente le preparas a tu hijo (¡los fideos de letras son ideales!).